SIPCA
Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés
Hemos incorporado a la sección de Archivos sonoros del portal SIPCA el trabajo “Recopilación de tradición oral en el Parque Cultural de San Juan de la Peña. Fase 2”, realizado en 2007-2008 por las investigadoras Sandra Araguás y Nereida Torrijos...
A partir del 14 de octubre iniciamos la que va a ser nada menos que nuestra décima temporada de colaboración en el espacio cultural "La torre de Babel" de Aragón Radio, dirigido y presentado por Ana Segura. Como en años anteriores, la colaboración de...
Se encuentra junto al molino, con el cual comparte la corriente de la acequia desviada por el azud del Ebro. La noria del monasterio de Rueda presenta una estructura similar a las restantes norias de la comarca, aunque con algún elemento arquitectónico que la distingue de ellas y que puede quizá manifestar una mayor antigüedad.
La caja de la noria consta de dos bloques alargados (14-15 m de largo x 2 m de ancho x 6-7 m de altura de estructura visible), dispuestos de forma paralela por el lado largo, a una distancia entre 1,20 y 1,60 m. En el centro de estos bloques apoyaba el eje de la rueda, girando entre ellos al ser fuertemente impulsadas las palas por el chorro de agua que penetra por el estrecho espacio entre ambos, llamado canalizo en la zona. En los extremos de cada bloque se elevan dos machones o pilas, de grosor descendiente conforme se elevan en altura (6 a 7 m), sobre los que apoya un canal al que arrojan el agua los canjilones. El vertido del agua comienza cuando la noria alcanza en su giro el punto más alto y durante su descenso. Es recogida por dos canales de madera que van desde las pilas traseras a las delanteras. Las pilas delanteras están unidas entre sí por un tramo de canal transversal, siempre de piedra, que recoge el agua de los canales de madera y la conduce, hasta el acueducto elevado de salida del agua.
Dentro de este esquema general las peculiaridades que presenta la noria de Rueda consisten en que una parte de los canalizos laterales, la que se encuentra encima de los machones, es de piedra en lugar de la madera habitual; y que el tramo transversal de canal entre los dos machones delanteros apoya sobre un arco mitrado configurado por la aproximación de tres hiladas de sillares con el extremo tallado en curva. Además, uno de los machones traseros presenta un perfil escalonado, relativamente habitual en las norias de la comarca; aunque se ha escrito en alguna ocasión que estos escalonamientos actuaban para contrarrestar los empujes, a modo de contrafuertes, esta no parece ser su finalidad (entre otros motivos porque las pilas apenas debían soportar peso y no sufrían ninguna tensión), sino que parecen más bien tener una función de escaleras para acceder a la parte alta de la noria para realizar trabajos de limpieza y mantenimiento de los canalizos.
El siglo XVI es la época dorada de la escultura aragonesa y en ella brilla con luz propia el valenciano Damián Forment, considerado como uno de los escultores claves del período debido a múltiples factores como su virtuosismo en la talla, su habilidad para diseñar complejas y armoniosas composiciones repletas de figuras y su capacidad de aprendizaje, que le permitió evolucionar desde su inicial formación gótica hasta la paulatina incorporación de influencias italianas, convirtiéndole en uno de los introductores del Renacimiento en España.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002